De la calle al escaño

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Un relato pendiente…

  Llegaron a las Instituciones, a las Juntas Generales después de incumplir los acuerdos para la composición de las listas a primarias: trampas para ocupar los primeros puestos, porque tenían mucha experiencia de “aparateo” y vieron una oportunidad en las condiciones abiertas y de estructuras tiernas de PODEMOS

Una vez elegidos, una vez en las Juntas Generales, deciden ignorar a los órganos de PODEMOS, del partido por el que fueron elegidos. El partido que recogió la confianza de la gente, de la gente que no les votó por sus nombres, sino porque confiaban en PODEMOS.

Desobedecer, ignorar y despreciar los órganos internos: Consejos Ciudadanos Autonómicos desde el minuto uno, eludiendo las convocatorias de reunión, las líneas políticas, incluso las negociaciones y acuerdos con otros partidos políticos, por no hablar del dinero o de la organización interna del Grupo Juntero.

Y ¿Cómo lo hicieron? Pues con mentiras, envolviéndose en la pureza ideológica, la representación de la gente, no de los órganos y con ello se ocultaba el verdadero interés: (textual) “¿No hemos venido a rescatar a la gente? Pues empecemos por nosotros”.

Y así fue que se pusieron sueldo, sin ningún horario y lo completaron con dietas, viajes de “representación” y jamás entregaron ni un sólo euro al Consejo Ciudadano Autonómico, ni presentaron las cuentas a nadie,  (2 personas vieron la carpeta una vez), ni entregaron documentación a Transparencia de PODEMOS.

Y cuando sus compañeras les dijeron que aquello no estaba bien, que había que hacer un trabajo para el que se necesitaba apoyo técnico, que era dinero público, que había unas normas que cumplir, dijeron que no y se votó y ganaron 5-3 o 6-2 y como eran mayoría, sobraba todo lo demás.

Y aparecieron las tensiones, el “llevarse mal”, los “problemas en el Grupo Juntero” porque la minoría que no aceptaba la indisciplina del partido, el abuso, el robo, el “llevárselo crudo” era castigada por la prepotente mayoría desobediente, que también ignoraba la organización interna del partido.

Y la falta de corrección adecuada, alentó la sensación de impunidad, y la escalada de disparates alcanzó a la propia Cámara de las Juntas Generales, provocando situaciones de elevado coste político que han dilapidado el capital político de PODEMOS y la confianza de la gente.

Y las maniobras continúan, por el control de la caja.

Ahora están expulsados cautelarmente del partido y de militancia, sin embargo, lejos de aceptarla (como no podía ser de otra forma, vista la experiencia) pretenden la titularidad del grupo juntero, porque representan (dicen) “la esencia misma de sus círculos” 

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